Ab Historias de Nómina – These are the days of our live (Queen).

A veces alguien dice algo o te quedas mirando fijamente alguna cosa y zas… es como si aflorara la llave de la puerta secreta y entonces se abren tus recuerdos.

 

Todavía está fresco en mi memoria: aprendí a hacer nóminas con el sistema manual de Royal McBee, que era una tabla con la lista de raya, encima de la cual se montaba el recibo de nómina, el cual tenía una hoja calca, de tal forma que al ir escribiendo los datos en el recibo, se copiaban en el listado al mismo tiempo.  Todos los cálculos eran a mano, así que había que ser muy bueno con la sumadora y evitar las equivocaciones porque no era aceptable borrar, sobre-escribir o ponerle corrector a los recibos, mucho menos al listado.  Un par de años después, se comercializaban ya computadoras personales de IBM, con el procesador 386, y empezamos a manejar la información en hojas de cálculo, con el programa Lotus 123, y aprendí a hacer macros para sistematizar un poco las operaciones y era maravilloso.  After that, compramos el programa NOI de Aspel y fue un buen salto de nivel, en su época de auge era lo más cercano a la perfección, al menos para las empresas pequeñas.  Y luego, en el horizonte cada vez más prometedor, apareció una luz que eclipsó los aparadores, sobre los cuales desfilaban, arrogantes, algunos de los programas de cálculo, similares al Lotus 123 … Hacía su entrada triunfal Excel de Microsoft, y creímos que ya nada volvería a ser igual.  Con el tiempo, gracias a los tips que otros compañeros me dieron o echándome clavados de muchas horas de experimentación en la hoja de cálculo,  fui aprendiendo el manejo de las funciones, las tablas dinámicas, las macros y hasta un poco de visual basic y mi poder sobre el proceso de la nómina fue creciendo.

 

Y así nos fuimos superando, cada vez más sistemas, cada vez más información, mejores análisis, y la vorágine continúa hasta nuestros días.  ¿Qué nos depara el futuro? A lo mejor un día ya no seremos necesarios, todo lo hará un dispositivo móvil y de “touch screen”.  Y sin embargo, nosotros, lo que conocemos las tripas de nuestra profesión, de nuestra singular especialización, conservaremos intacto el tesoro de la experiencia, de aquellos nuestros buenos tiempos de formación, largas desveladas y buenos camaradas.

 

Moraleja: solo fotos y recuerdos, como dice aquella canción.

 

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